terça-feira, 28 de setembro de 2010

Corrupción en la escuela

Compartilho abaixo artigo da educadora equatoriana Rosa María Torres (foto)publicado no jornal El Comercio, de Quito, em 1992, mas que ainda é atual e espero que possa provocar reflexões em cada um que o leia.

Corrupcion evoca mañas, manejos dolosos, fraude, engaño, estafa, soborno, tráfico de influencias, cohecho, mentira, plagio, eva­sión, robo, malversación, abuso de poder, falta de ética y de moral. Si bien mal generalizado en nuestros días, la corrupción tiene larga trayectoria en el mundo. Si bien tema de adultos, la corrupción no es una práctica que se impro­visa en la vida adulta, sino una aptitud que se cultiva sistemáticamente desde la infan­cia. El aparato escolar, sutil y abiertamente, cotidiana e imper­ceptible­mente, con la complicidad de autorida­des, profesores y padres de familia, promueve entre los niños valores y comporta­mientos que le hacen el juego a la corrupción.
• Se manda a hacer un trabajo en grupo. Sólo uno hace el trabajo, los otros ponen el nombre. Toda la clase sabe quién trabajó y quién no. A menudo, los padres y el profesor también. Pero nadie dice ni hace nada. Semilla para el futuro aprovecha­dor del traba­jo ajeno, para el explotador, el cínico y el opor­tunista.

• El que copia puede sacar igual y hasta mejor nota que el que hace solo y con sus propias ideas. Ambos aprenden que el esfuer­zo, la originalidad, el propio criterio, no valen nada. Se­milla para el futuro plagiador, para el futuro vividor a costa de las ideas de otros.
• El alumno que confiesa que no hizo el deber saca cero y es sancionado. El que no lo hizo, pero lo copió de otro a último mo­mento, no tiene problema. Así aprenden los niños que ser honesto es ser pendejo, que la verdad y la franqueza son motivo de cas­tigo, mientras que la mentira y el engaño dan rédito. Semilla para el futuro engañador, falsificador, defraudador.
• Una mala nota puede mejorarse o un aviso de pérdida de año remediarse milagrosa­mente con una llamada, un regalo, un favor, una lisonja. Los niños portan el regalo, perciben la sonrisa e intuyen el pacto consumado en la libreta de calificacio­nes. Semilla para el futuro sobor­nador, comprador y vendedor de favo­res, traficador de in­fluen­cias, abusador del poder.
• El que delata al compañero que llegó tarde, que lanzó el avión, que dijo una mala palabra, que no trajo el libro, recibe felici­taciones y recompensas, y hasta es puesto como ejemplo frente a los demás. Así se desestimulan los valores de la coope­ración, la lealtad, la solidaridad. Semilla para el futuro delator, para el futuro traidor, para el que trepa a fuerza de servilismo y meca­nismos clientelares.
• Son bien vistos los niños y los padres que no reclaman, no di­cen lo que piensan, callan. Son mal vistos los que opinan, dis­crepan, proponen, participan con iniciativas propias. Así se a­prende que es mejor ser pasivo, conformista, acrítico, indolente. Semilla para el futu­ro hipócrita, para el futuro adulador y moji­gato, para el que hace del quedar bien con los demás el trampolín de su ascenso y bie­nestar personal.
• Alumnos con estrella (dinero, papás en algún buen puesto, blanquitos, con padri­nos) tienen prefe­rencias en el trato, a la vista de todos. Amistades y palancas consiguen cupos que no habían, tra­tos especiales, favores. Semilla para el futuro arri­bista a cualquier costo, para el que, a su vez, cuando llegue arriba, u­sará su cuota de poder para ubicar a amigos, conocidos y familia­res.
Tan corrupto es el funcionario público que vende favores y car­gos, como el profesor que vende notas y pases de año, y el padre o madre de familia que se prestan a ello. Tan corrupto es el in­telectual que plagia una obra ajena, como el niño que copia la tarea del compañero o lleva la tarea hecha por el padre y la presenta como propia. Tan corrupto es el político que encubre los malos manejos de sus coidearios, como la madre de familia que encubre las "pollas" de sus hijos.
Nuestros corruptos adultos empiezan siendo corruptos niños, apro­piándose de la tarea de otros, mintiendo al profesor, copiando en la prueba, delatando por lo bajo al compañero, fabricando "pollas" para el examen, engañando a los padres, cepillando al rector, adulan­do a la maestra: todas ellas cosas que entonces se creen pequeñas e irrele­vantes, pero que tienen poderosas reper­cusiones en la vida.

* Artículo publicado en la página editorial del diario El Comercio de Quito, el 13/02/1992

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